Cuadro de texto:   Tema 5.
  Agente causante-alteración-efecto-
  impacto.
  Calidad de un elemento ambiental

 

    Cuando el evaluador se enfrenta a un impacto puntual previsto debe tener especial cuidado para no mezclar la causa con el efecto (el cambio medioambiental o "impacto" que es lo que debe cuantificar) y que a la hora de valorar dicho impacto quede bien distinguida la magnitud del bien afectado; la cantidad de efecto que va a tener que soportar; y la capacidad intrínseca de "soportar" dicho efecto, considerando de forma diferenciada la calidad o importancia del valor medioambiental de dicho bien "destino" de la alteración. Estos aspectos tendremos la oportunidad de desarrollarlos convenientemente en los próximos temas.

    De esta forma, el "efecto" (ya sea polvo en suspensión, ruido, afluencia de visitantes, etc. no tiene porque suponer necesariamente un un cambio cualitativo y cuantificable en el elemento ambiental estudiado, que es en realidad el "impacto".

    Partiendo de la matriz de impactos obtenida por la desagregación de la alteración y del entorno, que ya mencionaremos, se valora cada impacto puntual por separado. Para ello se debe empezar, por cuestión de higiene procedimental haciendo una consideración previa de la causa (agente causante de alteración) haciendo referencia a la magnitud del "foco emisor", su intensidad y duración en el tiempo, la magnitud del elemento/s a que va a afectar, y finalmente la consideración de la posible evitación, reducción o moderación de la causa.

    Aquí el término intensidad recobra el concepto físico tradicional de magnitud en unidad de tiempo (ej. cantidad de vertido contaminante/hora).

 

CAUSA

DIMENSIÓN ESPACIAL- CAUSANTE

Superficie-Volumen- Magnitud

Gradiente (espacio – causa)

DIMENSIÓN TEMPORAL- CAUSANTE

Intensidad (magnitud/ud de tiempo)

Continuidad – discontinuidad

Periodicidad – persistencia

POSIBLE ELIMINACIÓN- CAUSA

Evitación - corrección – compensación

Una vez bien establecida y conocida la causa, podemos analizar el efecto previsto (sobre el elemento puntual objeto de estudio) que es en realidad lo que nos interesa predecir y cuantificar.

 

Impacto ambiental

    Para hacernos mejor idea de que entendemos por impacto ambiental, comencemos por saber la definición de impacto. El diccionario nos habla de "choque con penetración".

    Trasladado al terreno ambiental, podríamos traducir la primera parte, como acción o efecto de alteración o modificación, con matices de violento o súbito, mientras que la segunda, podría tomar el significado de dejar huella, es decir, palpable, observable y medible.

    De aquí podemos sacar algunas consecuencias, como son:

* para que haya impacto debe producirse modificación en el ambiente

* esa modificación debe ser observable y medible

    Para que el cambio en la variable sea considerado como impacto, se debe establecer claramente la relación con la acción alteradora, puesto que sabemos que de forma espontánea se producen cambios en el ambiente, como por ejemplo, el debido a la alternancia de las estaciones.

    Cuando nos referimos a impactos sobre el ambiente, solo tomamos en consideración los derivados de la acción humana que modifican la evolución espontánea del medio afectado. Es el tercer condicionante.

    Pero nos falta un aspecto adicional para poder completar la definición que nos interesa. Pensemos por ejemplo, que durante una visita al campo en época estival, y antes de regresar a casa, vaciamos el contenido de agua de nuestra nevera portátil en unas plantas. ¿podríamos decir que hemos causado un impacto?. En principio, hemos podido provocar un cambio en dichas plantas que se encuentran con un aporte hídrico inesperado. Por tanto se ha producido modificación. Por otra parte, la modificación puede ser observable y medible algunas semanas después, dado que el aspecto de las plantas será diferente de el de aquellas que no recibieron agua. En definitiva ¿hemos causado un impacto?.

    Es difícil calificar la acción de vaciar unos cuantos litros de agua como causante de impacto, y no se trata, como algunos puedan pensar, que no puede considerarse impacto porque la acción ha sido en todo caso favorable o positiva para las plantas, ya que los impactos pueden ser tanto positivos como negativos. La limitación consiste en el grado de significación o importancia de la alteración. Hemos llegado así al cuarto condicionante, el de magnitud: para que la alteración pueda ser considerada y valorada como tal, debe alcanzar una dimensión y una significación mínima que justifique su estudio y su medida.

    Hay un quinto requisito que debemos tener en cuenta, y es el relacionado con la capacidad de acogida. No basta la realización de una acción sobre el medio que tenga efectos visibles y medibles. Si los efectos producidos los asume el entorno sin modificación apreciable, entonces no tendremos impacto. Debemos distinguir pues entre efecto e impacto. Un efecto pasa a la categoría de impacto si consigue una alteración o modificación observable, medible y de una entidad o dimensión que aconseje su estudio y valoración.

    No todo efecto, como consecuencia de una acción determinada sobre el Medio Ambiente va a suponer un impacto, dado que debemos considerar la capacidad del elemento considerado para admitir efectos sin modificar sustancialmente su integridad, o alterando el sentido de su calidad ambiental.

    En función de la capacidad de soportar efectos, o de la "fragilidad" de dicho elemento frente al efecto concreto, aparecerá o no un impacto.

    Si observamos la definición dada por Wathern (1988) que expresa que un impacto es cualquier cambio registrado por una variable ambiental, tras una acción determinada, vemos que es acorde con lo expuesto hasta aquí. Por una parte, se menciona el origen en una acción determinada; y por otra parte, expresa la necesidad de que como consecuencia de ello se produzca cualquier tipo de cambio en una variable ambiental. Ello no significa que pueda haber acciones, con determinados efectos que deba soportar una variable ambiental, pero que no causen alteración o impacto sobre ella.

    Podemos comprobar que no estamos ante una ciencia exacta y que ciertos conceptos subjetivos como modificación apreciable, o como dimensión que aconseje su estudio, deben ser valorados por el técnico o equipo que realice el trabajo. En estos casos, la experiencia y la práctica ayudan, como en tantas otras técnicas, a tomar decisiones lógicas.

    Según algunos autores, al concepto de impacto habría que añadirle un nuevo matiz relacionado con la repercusión y significado de la alteración sobre el ser humano, sobre su salud y bienestar, pero tendremos ocasión de volver sobre esta cuestión.

    Recordemos que los estudios de impacto están encaminados a la prevención de consecuencias ambientales, para poder actuar evitándolas o, cuando no es posible, atenuarlas, corregirlas en la medida de lo posible o compensarlas.

    A veces es difícil distinguir cuando un cambio en un elemento ambiental es debido a efectos naturales y cuando es debido a la acción del hombre (Stewart-Oaten, 1996; Cairns, 1995). Normalmente este no va a ser nuestro problema, a menos que nos hayan encargado la realización de una auditoría ambiental. En el caso de la EIA debemos hacer predicción de los efectos y de los impactos que presumiblemente van a causar las alteraciones previstas en una obra o proyecto. Es decir, debemos estimar que impactos se van a producir sobre que elementos, y en que cuantía, antes de que ocurran.

    No obstante, la predicción de impacto se debe contrastar con los conocimientos de que dispongamos sobre los cambios que pueden sufrir las variables por otras causas, en ausencia de proyecto.

    Las estimaciones de impacto posible tienen diversos grados de dificultad que varían enormemente de unos casos a otros, pero todos los casos tienen una dificultad común derivada de la estimación de las diferencias en la evolución "con" y "sin" la intervención humana o alteración. Se trata de prever la evolución espontánea o sin intervención, y la evolución tras la intervención. Esto significa el estudio de un proceso dinámico que evoluciona con el tiempo. En cada momento del tiempo, la diferencia del parámetro que utilicemos para medir la calidad ambiental de un factor "sin" y "con" sería la medida de la diferencia neta o impacto sobre el factor analizado. Esas diferencias pueden -y es normal que lo hagan- evolucionar con el tiempo, y por tanto hacer variar la medida del impacto.

    La casuística de las alteraciones motivadas por la acción humana es muy variada. Las más graves son las de degradación progresiva creciente, como las derivadas de los procesos erosivos, de pérdida de suelo, salinización de suelos, contaminación acumulativa, etc. En ocasiones se llega a situaciones estables, como en el caso de de salinización de suelos en cultivos de regadío, o la degradación de la vegetación hasta llegar a un estado de poco valor y estable. Algunos de ellos son recuperables como la recuperación de fertilidad por drenaje y lavado de suelos, o como la recuperación de biodiversidad. Otros son más difíciles y lentos en la posible recuperación, como los derivados de pérdida de suelo por erosión.

    En algunos casos los impactos son constantes en cuanto a su evolución tras la intervención humana, como en el caso de ocupación de suelo fértil en construcciones o infraestructuras. En otros muchos casos los impactos evolucionan favorablemente de forma espontánea, es decir su tendencia es a la disminución en dimensión e importancia. Es el caso de recuperación espontánea de flora o de fauna tras cesar la actividad humana (es el caso del avance de la vegetación o la repoblación natural en zonas en que desaparece el cultivo). En algunos casos, los impactos desaparecen espontáneamente o a través de determinadas "ayudas" o acciones correctoras humanas. Por último, hagamos referencia a los impactos más agradables: los impactos positivos, que también existen, y que al igual que los demás pueden tener repercusiones estables, crecientes, o disminuir y desaparecer de forma natural.

Calidad ambiental

    Puesto que, con frecuencia los impactos se pretenden medir en términos de pérdida (o ganancia) de calidad ambiental, es útil hacer alguna reflexión sobre este término.

    La calidad ambiental puede hacer referencia al grado de pureza de cada componente ambiental (aire, agua, ...) y también puede referirse de modo global al ambiente, en términos de equilibrio, de madurez y estabilidad, o en aquella situación en que menos límites o condicionantes se imponen al amplio desarrollo de los ecosistemas.

    A nivel de componente ambiental, la calidad es un concepto que emplearemos en el desarrollo del método de Valoración de Impactos Puntuales, nos sirve para cuantificar a través de las llamadas funciones de transformación, la importancia de determinadas alteraciones (cuando estas se pueden cuantificar) y su traducción en términos de impacto.

    En el sentido más global de calidad del ambiente se ha preferido hacer una referencia, a modo de comparación, con la situación en que se encontraría en el caso de haber permanecido libre de interferencias o acciones humanas. Esto no significa rechazar la posibilidad de que se produzcan cambios o variaciones, ya que también ocurren en aquellos sistemas naturales sin intervención del hombre. Se prefiere más bien, el concepto de capacidad para mantener vida en todo su riqueza y potencialidad.

    Algunos países como Estados Unidos en su Clean Water Act, ó Canadá, en su National Park Act, lo han elevado a categoría de ley, y expresan la calidad ambiental en los mencionados términos de capacidad para mantener la vida y su diversidad.