Cuadro de texto:   Tema 4.
  Medio Ambiente. Aproximación y     conceptos.  Enfoque antropocéntrico

 

    Entorno en el que se desarrolla la vida del ser humano, y que está compuesto por elementos naturales, sociales, económicos y culturales, así como sus interrelaciones.

    Esta es una de las típicas definiciones de Medio Ambiente. En si misma es árida y preocupante porque deja numerosos aspectos en incertidumbre, y requiere innumerables explicaciones posteriores.

    Si las consideraciones ambientales en planes y políticas están evolucionando de forma vertiginosa en estos últimos años, la propia definición de Medio Ambiente es igualmente tan dinámica y cambiante, como lo está siendo la percepción que estamos teniendo de los problemas derivados de su mal uso y gestión.

    No hace tanto tiempo que se consideraba la naturaleza como medio hostil al que había que arrancar sus tesoros y frutos por la fuerza, a riesgo de poner en peligro la propia vida. Tras unas décadas de soberbia tecnológica basadas en el desarrollo de nuevos instrumentos, máquinas e ingenios capaces de grandes transformaciones, deforestaciones y puesta en producción, se empezó a "dominar" a esa fuerza salvaje escondida en la naturaleza.

    El Medio Ambiente es considerado como fuente de recursos -algunos siguen pensando que ilimitada- que nos ofrece materias primas y recursos, con distinta capacidad de renovación y regeneración, que exige un ordenamiento en su uso y explotación para evitar consecuencias derivadas de la anarquía en la relación con ella.

    Este concepto intuitivo de Medio Ambiente asociado con la naturaleza no se corresponde exactamente con el enfoque que emplea el legislador al regular la prevención de impactos, ya que como veremos, al tiempo que pretende preservar la naturaleza, en sus intenciones aparece en lugar preminente la decisión de que sea salvaguardado el bienestar humano.

El enfoque antropocéntrico

    Al medio ambiente se le concede importancia en las diversas normativas, en la medida en que constituye la base y colabora al correcto desarrollo y bienestar del hombre. Al comentar este enfoque resulta difícil sustraerse a la tentación que supone opinar sobre el tema ya que , sin duda, es uno de los aspectos que levanta y despierta mayores controversias pero, en lugar de elevar nuestra opinión personal, se opta en este apartado por revisar la postura de los legisladores y la opinión de algunos científicos de relieve.

    Se toma en general como objetivo de los estudios de impacto ambiental, la protección de la salud del hombre y la conservación en cantidad y calidad de los recursos que condicionan la vida.

    Hay diversos posibles enfoques y aproximaciones al concepto de medio ambiente, y no ya solo a la definición fría y más o menos académica, sino al concepto, al vínculo que representa con y para el ser humano. Este enfoque, que va evolucionando con el tiempo pasa por diversas etapas:

Enfoque utilitarista. Protección de la salud del hombre. Le suministra los elementos necesarios para la vida. Buscando razones para la conservación, se apela a la multitud de sustancias y fármacos que nos pueden suministrar y que aún hoy desconocemos.

Enfoque protector, o de tutela. Como en el caso del menor o el discapacitado, de todos aquellos cuya indefensión obliga a las autoridades a poner en marcha un programa especial de vigilancia y tutela para preservar su integridad y desarrollo armónico.

Enfoque místico. Según el cual los seres vivos en cualquiera de sus manifestaciones provienen desde el principio de los tiempos de la energía creadora universal y tienen tanto derecho como el hombre a ser respetados, y quizá más, según algunos, puesto que ellos no agreden al ser humano, pero son agredidos, por lo que cuentan con más derecho, más razón, y su filosofía es superior.

Enfoque ético. La conservación de la vida en todas sus manifestaciones y en su máxima riqueza y esplendor, además de ser una obligación para el ser humano supone también el mayor favor o aportación que a dicha especie dominante se puede hacer, y repercute siempre en su mayor satisfacción y calidad de vida.

    Estos que, en resumen, he planteado como una síntesis de los enfoques con que el legislador, el técnico y los usuarios suelen entender el medio ambiente, queda recogido en múltiples manifestaciones en la literatura especializada.

    Los que buscan el concepto literal, el que suministra el diccionario o enciclopedia dirán que ambiente "es el conjunto de circunstancias físicas que rodean a los seres vivos". Para otros, restringir las circunstancias a su aspecto físico exclusivamente es excesivo, por lo que se ven obligados a ampliar la definición: "...conjunto de circunstancias físicas, económicas, culturales, sociales, ... que rodean a las personas". Entiéndese como conjunto o entorno que rodea a cada ser humano y que constituye el medio en que se desenvuelve.

    El Medio Ambiente, es la parte de ambiente que conforma el medio en que se desenvuelve la persona y, por lo pronto ya va perdiendo su identidad propia para obtener una identidad relegada, secundaria: es "lo que rodea a...", o constituye el conjunto de elementos y relaciones que condicionan, restringen y de alguna forma fuerzan a que la persona se desarrolle de una determinada forma. De este modo, no existe el ambiente en si mismo, sino " el ambiente de algo o de alguien".

    Según Peters (1991) resulta paradójico que las ciencias cuyo objeto básico de estudio es el ambiente, se dediquen a un tema que no cuenta con una clara definición, y que tiene por tanto el carácter secundario y de complemento de algo.

    Cualquier evaluación de impacto debe tener presente que el sentido de EIA es profundamente antropocéntrico (Duinker y Beanlands, 1986). Parece así que el medio ambiente esta limitado y condicionado. En una gran revisión, realizada con el acierto de quien siempre nos fuerza a pensar, Martín Cantarino (1999) recoge "La EIA solo puede concebirse y solo puede abordarse si el concepto de ambiente que maneja está centrado en los valores humanos".

    Ya aparece la segunda limitación fuerte para llegar a acuerdos sobre el medio ambiente: la primera es que el medio es relativo, es variante, y hay tantos medios como colectividades ( y quizá tantos como individuos); la segunda es que la aproximación depende de los "valores humanos" , y estos están en continuo cambio y evolución, cuando no en involución, variando con las modas o criterios al gusto.

    Los intereses humanos forman, para el legislador, parte funcional del ecosistema, como se reconoce implícitamente en la Directiva Europea 85/337/CEE, que en su artículo 3º indica que el procedimiento de EIA pretende evaluar los impactos sobre:

  • El hombre la fauna y la flora;
  • El suelo, el agua, el aire, el clima y el paisaje;
  • Las interacciones entre los factores relacionados en los apartados anteriores;
  • Los bienes materiales y el patrimonio cultural.

    Esta delimitación conforma un marco conceptual de lo que significaba en aquella fecha el Medio Ambiente a efectos de la EIA.

    La controversia se plantea aquí en su máxima crudeza: ¿Puede entenderse que las obras creadas por el hombre se incorporan al medio natural y por ello deben ser incluidas en los estudios ambientales? o, por el contrario, dado que toda obra que se lleva a cabo se supone que encierra una cierta utilidad o beneficio al hombre, y por tanto ¿debemos limitarnos a informar las repercusiones (negativas o positivas) sobre el medio estrictamente biofísico, extrayendo del mismo los posibles beneficios para el ser humano para que sea el político, o el responsable de la toma de decisiones quien sopese unos y otros elementos y tome la decisión más justa?.

    Hay varios enfoques para este tema y, esa es una de las razones de la gran dificultad que supone siempre abordar los temas ambientales (Bardwell, 1991). En este caso optamos una vez más, por intentar la objetividad y la información aséptica, en la medida de lo posible, a una toma de postura que, por muy lícita que sea, cargue las tintas sobre la lógica o no de una y otra postura. También somos conscientes de que intentar una postura neutra, puede resultar de poca utilidad y, quien sabe si poco ético. Repasemos, al menos como recordatorio a vuelapluma los criterios que se esgrimen en uno y otro sentido.

A favor de la inclusión del hombre en el concepto de Medio Ambiente. Además de lo ya mencionado a propósito de la directiva europea de 1985, la nueva Directiva de 1997 cambia el orden de los puntos 3. y 4. , de manera que este último punto dice "Las interacciones entre los factores relacionados en los apartados anteriores, 1,2, y 3." lo que significa que los bienes materiales y el patrimonio cultural quedan incorporados al conjunto de interacciones e interrelaciones que , a efectos de Medio Ambiente, deben ser estudiados.

    Dice Martín Cantarino (1999) "de esta forma se corrige la visión errónea de los artefactos humanos como algo extraño al ecosistema, como elementos intrusivos que, en todo caso, perturban el equilibrio de los ecosistemas naturales" Y añade "ciertamente no se trata de un simple descuido, ya que reflejaba la idea más o menos inconsciente, aunque muy arraigada, de que lo creado por el hombre (lo artificial) no forma parte del ambiente natural"

A favor de posiciones intermedias, o de "humanización" del Medio Ambiente. En primer lugar, debemos indicar que no es posible acercarse al medio natural para estudiarlo o inventariarlo, sin entender las transformaciones que por causa humana han llevado a ese medio hasta su estado actual.

    La tradición, la cultura, los usos, las costumbres y los aprovechamientos han ido conformando, "tallando" y dando pecualiaridades y significados a una serie de factores que junto con las características de la materia base (el medio natural original) constituido por la gea, el clima, y los demás elementos físicoclimáticos y orográficos imprimen a los elementos biológicos unas peculiaridades y una interrelaciones que constituyen sus señas de identidad.

A favor de que el artificio humano sea deslindado del medio natural

    Desde el enfoque de las ciencias de la naturaleza, el concepto de ecosistema se desarrolla en torno a los seres vivos (flora y fauna) y su relación con los medios físicos, y no incluyen al hombre sino como elemento de perturbación o alteración de equilibrios naturales. De esta forma, los primeros estudios de impacto ambiental (Ortolano, 1995) toman en consideración fundamentalmente los aspectos biofísicos del ambiente sobre los que van a aparecer repercusiones en forma de impacto.

    Bien es cierto que muchos aspectos como la evaluación del paisaje o los impactos sobre el mismo, se basan en unos conceptos estéticos y culturales, y en consecuencia se cargan de subjetividad cultural al referirse a los "valores" del paisaje. Igualmente los aspectos que se pretenden preservar en relación con los bienes del patrimonio cultural, las tradiciones, e incluso los mismos yacimientos arqueológicos, tienen valor en la medida en que son juzgados o medidos con criterios antrópicos.

    De igual forma, los aspectos de calidad del aire, o del agua, o los propios criterios de equilibrio de los ecosistemas están impregnados de valores humanos.

A favor de desarrollo económico compatible con preservación ambiental. Es claro que nuestro criterios y nuestros valores impregnan la medida y el enfoque de los elementos naturales, pero otra cosa es que en la relación de repercusiones o impactos sobre el medio ambiente deban incluirse aspectos como "creación de empleo" o "mejora de infraestructuras de acceso".

    Durante mucho tiempo se ha pensado que la protección de la naturaleza y el desarrollo basado en el crecimiento económico son antagónicos. En la medida en que la ley protege un elemento, un suelo, un río, etc. está condicionando y limitando los proyectos que pueden desarrollarse en él.

    Como si de una imposición caprichosa se tratase, la protección ambiental obliga a redefinir el proyecto total o parcialmente, localizar en otra zona, aumentar los gastos, o adquirir nuevos y costosos sistemas de filtro y depuración.

    El beneficio económico por encima de las demás consideraciones llegó a situaciones grotescas cuando, en aplicación del principio de "quien contamina, paga" se podía optar por pagar multas o cánones por vertidos contaminantes, dado que era más "barato" que evitar, filtrar, depurar o cambiar de tecnología. Esta postura llegaba a legitimar los impactos basándose en que se "paga" para ello.

    La legislación Comunitaria más reciente aboga decididamente por un desarrollo económico compatible con el respeto y la preservación ambiental.

A favor de preservar la biodiversidad como objetivo prioritario.

    Finalmente, quisiera hacer mención de otro enfoque más "estético" en el sentido de que lo que debe ser hecho en materia de preservación del entorno natural, debe ser llevado a cabo, con independencia de que sea más o menos caro, y más o menos "rentable" desde un enfoque monetarista y a corto plazo. Se trata de que determinadas actuaciones no caben dentro de un comportamiento de igualdad y de dignidad hacia otros seres vivos, y conviene relegar el pequeño enriquecimiento a corto plazo, en beneficio de un futuro más armonioso y equilibrado, en el que no haya que lamentar demasiadas pérdidas de especies y de ecosistemas.

    Aquel principio romántico, y desde luego sincero, que inspiraba las primeras declaraciones de la NEPA: "declarar una política nacional que fomente la armonía entre el hombre y su ambiente" parece difícil de traspasar desde el principio filosófico hasta las reglas de acción.

    Probablemente queda aún mucho camino por recorrer hasta llegar a una aproximación razonable y una postura coherente y respetuosa hacia el Medio Ambiente. Esta claro que los enfoques más simples de quienes consideran el Medio Ambiente como ese conjunto de flora y fauna que vemos en televisión, y los bonitos paisajes de las montañas o de algunas islas, y que están "tan alejados" de las cuestiones importantes como la salud o el bienestar humanos, son insuficientes para acercarnos a las políticas de prevención.

    "Esto no fuerza a considerar que los elementos ambientales solo se consideran en cuanto presentan interés directo para el hombre" (Martín Cantarino, 1999) en relación con el principio utilitarista mencionado.

    El interés que presenta para el hombre el establecimiento de relaciones de armonía con el medio son múltiples y significan la posibilidad y la obligación que tenemos de intentar que se pueda convivir, admirar, utilizar, e incluso a veces sacrificar parte de su riqueza y diversidad en pos de algunos logros, considerados de interés social prioritario, pero siempre con la máxima dignidad y la máxima rentabilidad, entendida esta como cuidadosa administración, para evitar cualquier despilfarro o empleo innecesario de un determinado recurso ambiental.

Salud y Medio Ambiente

 

            El Medio Ambiente condiciona la incidencia de ciertas patologías y en algunos casos resulta decisivo en el estudio de patrones de morbi-mortalidad.  Si hacemos referencia a ciertas enfermedades infecciosas o carenciales asociadas a situaciones sociales, geográficas o culturales, comprenderemos la influencia ambiental en las mismas.

                       

            Podemos considerar diversas enfermedades y afecciones como la tuberculosis; la fiebre tifoidea; la disentería bacilar; distintos tipos de zoonosis (como la brucelosis); la hidatidosis y especialmente las toxinfecciones alimentarias como situaciones en que podemos de forma clara encontrar relación entre infección y medio ambiente.   Además de las infecciones, podemos encontrar diversos trastornos como sordera o afecciones conductuales debidos a la contaminación acústica; mutagénesis inducidas por radiaciones no ionizantes, o bien debidas a la contaminación por metales pesados. La lista se alarga cuando incluimos los riesgos derivados de las manipulaciones genéticas sobre organismos y los problemas toxicológicos de diversa índole.

 

            Con frecuencia aparecen diversas patologías y problemas para el ser humano derivados con el desarrollo tecnológico y los nuevos procesos industriales y productivos, o que encuentran nuevas explicaciones a medida que evolucionan los métodos de investigación.

 

            Tendremos ocasión de ampliar algunos de estos problemas a lo largo de próximos temas tratados en esta publicación en que se hace referencia a los residuos y su tratamiento, pero se abren nuevos frentes cuando tratamos de la salud, al referirnos a las condiciones en que se desarrolla la vida en el interior de edificios (hogar, oficinas, talleres, lugares cerrados, etc.) o en cuanto a la calidad del aire que se respira en ciertos recintos e incluso espacios abiertos, relacionados con radicales oxidantes, gases como el radón, exposición a rayos láser, radiaciones ionizantes, ruidos, etc.

 

            El estudio e investigación sobre estos temas se encuadra en el Programa de Investigación de Salud para Todos de la O.M.S. en Europa y su Estrategia para España, que dedica ocho apartados específicos al tema de salud y medio ambiente.

 

            El Centro de Sanidad Ambiental se encuadra dentro del Instituto de Salud “Carlos III” y tiene dos importantes unidades de Toxicología-Ecotoxicología, y Sanidad Ambiental.  Como complemento de estos, se encuentran los Centros Nacionales de Epidemiología, Microbiología y Virología e Investigación Clínica y Preventiva, conformando un cuadro multidisciplinar para el estudio e investigación de las relaciones entre medicina y medio ambiente.

 

            Buena parte de los esfuerzos de la O.M.S. se centran en el “fomento de la higiene del medio” incluyendo aspectos como abastecimiento público de agua y saneamiento; higiene del medio en el desarrollo rural y urbano y en la vivienda; lucha contra los riesgos de la salud relacionados con el medio ambiente; o la inocuidad de los alimentos.

 

            Los efectos se estudian a distintos niveles: alteración molecular o celular; alteración de órganos; afección de la salud general del individuo; afección a escala social.

 

RIESGOS AMBIENTALES PARA LA SALUD

Agente

Medio

Exposición

Efectos

  1. Físicos

Radiaciones ionizantes

Ultravioleta

Láser

Microondas

Campos eléctricos

Campos magnéticos

 

Ultrasonidos

Ruidos

Calor

  1. Químicos

Pesticidas

Funguicidas

Plaguicidas

Metales

Gases

Reactivos

Disolventes

Colorantes

  1. Microbiológicos

Virus

Bacterias

Otros microorganismos

 

Aire

Agua

Suelo

Alimentos

Vestimenta

Elementos de construcción

 

 

Urbano

Rural

Costas

Vivienda

Laboral

 

Accidentes

Incidentes

Continuada

Múltiple

 

 

Inmediatos

Diferidos

Orgánicos

Conductores

Edad Biológica

Moleculares

Celulares

Bioquímicos

Genotóxicos

Cancerígenos

Epigenéticos

Fisiológicos

Sensoriales

 

Endocrinos

Inmunológicos

Neuronales

Cardio pulmonar

Renal

Digestivo

Cutáneo