Cuadro de texto: Tema 3.
Crecimiento económico y Medio Ambiente. Panorama mundial y nacional en los últimos años.  Acuerdos internacionales.  El Plan de Sostenibilidad Español y el Consejo Asesor de Medio Ambiente.

 

    Parece evidente que el desarrollo económico que se ha producido a nivel mundial en los últimos años, no ha tenido en cuenta en medio ambiente de forma adecuada. Crecimiento económico y deterioro ambiental han ido unidos, uno como consecuencia del otro, sin que se haya podido resolver el conflicto aparente entre ambos aspectos, deseables por separado.

    Los últimos años han supuesto muchos e importantes cambios, a nivel de estructura industrial a nivel internacional; de aumento significativo del consumo de energía; desarrollo de nuevas fuentes de energía, unas más y otras menos contaminantes; de aumento de la población sobre el Planeta; la aparición de efectos que antes eran desconocidos o no existían, como el crecimiento del agujero en la capa de ozono, o el efecto invernadero, mientras sigue aumentando la deforestación de manera imparable.

    Por desgracia las tropelías sobre el medio ambiente no son patrimonio de los países más ricos o industrializados. Por el contrario hay numerosos ejemplos de países pobres o en vías de desarrollo que pretenden desarrollarse o digamos mejor enriquecerse a cualquier precio, a veces por la avaricia de sus gobernantes o su escasa visión política. Los resultados son elocuentes: el deterioro en las selvas amazónicas; la devastación de extensas zonas de Asia; o la continua esquilmación de los ya escasos recursos de muchos países africanos.

    Quizá la responsabilidad de los países industrializados es mayor, por seguir unas pautas de desarrollo poco sostenibles y por haber contribuido, si no causado, a la pérdida de patrimonio natural de los países más pobres.

    La Tierra ha perdido la tercera parte de su riqueza natural en los últimos años, según un informe de WWF/Adena. En los últimos 25 años la superficie de los bosques ha disminuido en un 10% excluyendo las plantaciones y han desaparecido la mitad de los ecosistemas de agua dulce, la producción de madera ha crecido un 75% y el consumo de cemento se ha disparado en un 400 %.

    Nuestro país, según este informe, es el Estado de la Unión Europea que más pérdidas ha registrado en su biodiversidad. Los ecosistemas marinos se han deteriorado en un 30% entre 1970 y 1995, y la mitad de todos los ecosistemas de agua dulce que existían en 1970 han desaparecido, con un ritmo que ha crecido hasta el 6% por año a partir de 1990.

World Wildlife Fund, WWF/Adena ha presentado simultáneamente en 20 países su informe sobre la evolución de la salud del Planeta Tierra. Para su realización se ha contado con la ayuda del Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación y la New Economics Foundation, teniéndose en cuenta seis indicadores claves del consumo humano y la contaminación tomados en 152 países: consumo de cereales y carne, pescado marino, papel y madera, agua dulce y cemento y emisiones de dióxido de carbono, CO2.

    El análisis se ha realizado teniendo en cuenta dos parámetros: la presión de consumo (PC) y el índice de planeta vivo (IPV). La presión de consumo tiene un crecimiento global que se estipula en el 5% anual.

    El IPV es el más novedoso de ambos conceptos. Supone el primer intento de resumir el estado global del planeta y quiere reflejar cuál es su salud medioambiental. Su parecido con el IPC, no resulta en absoluto casual.

    La cubierta forestal del mundo, excluyendo las plantaciones, ha disminuido entre 1960 y 1990 en 37 millones de kilómetros cuadrados; el 13% de la superficie original, con una media del 0,5% cada año. Han desaparecido el 60% de los bosques templados mixtos de frondosas, el 30% de los bosques coníferos, el 45% de las selvas tropicales húmedas y el 70% de los bosques tropicales secos. Las mayores pérdidas se han producido en las regiones tropicales, de manera especial en Asia, donde ha desaparecido casi un 70% de los bosques.

    Según advierte Pablo Xandri, experto en materia forestal del WWF, lo peor está aún por venir. «La disminución de bosques reflejan una presión demográfica importante, que continuará en el futuro», explica. Y añade: «Para el 2010 habrán desaparecido 90 millones de hectáreas más de bosques para cultivos agrícolas y explotaciones ganaderas». Es decir, la tercera parte de la riqueza natural del mundo se ha perdido para siempre».

    En nuestro país ha sido desecado el 60% de las zonas húmedas, mientras el 40% restante sufre una alta degradación. Los casos de Doñana, las Tablas de Daimiel, la Albufera de Valencia o las lagunas de la Mancha húmeda están en la mente de todos», asegura Juan Carlos del Olmo.

    Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 60% de los recursos pesqueros mundiales han sido explotados por completo o están en regresión siendo las capturas entre 1990 y 1995 de 85 millones de toneladas de pescado por año, el doble de las de 1960.

    España, por otra parte, ocupa dentro del informe el puesto 42 entre los países que más pérdidas registran en su biodiversidad y el primero de la Unión Europea, estando especialmente amenazadas las especies que viven en las islas Baleares y Canarias.

El negocio del CO2

    Desde 1960, las emisiones de dióxido de carbono han aumentado más del 100%. Se ha pasado de los 10.000 millones a más de 23.000 millones de toneladas anuales. WWF/Adena considera que, para detener el ritmo actual de degradación ambiental y cambio climático, es necesario reducir en un 60% semejante volumen.

    Tres países de la Unión Europea, Holanda, Francia y Alemania, han declarado que no tienen intención de cumplir los compromisos que se han adquirido en la reunión sobre el clima de Kioto. Algo que se produce poco antes de la siguiente ronda de negociaciones del convenio del cambio climático que se celebró en Buenos Aires. Igualmente denunciable resulta para la organización conservacionista los casos de compra-venta de emisiones de CO2, entre los que destaca el de la antigua Unión Soviética. Debido a la crisis, sus emisiones se han visto reducidas en un 30% con respecto a 1990. Esto supone 500 millones de toneladas de CO2 que están dejando de ser expulsadas cada año a la atmósfera. Rusia quiere vender. Su comprador podría ser Estados Unidos.

Plan de sostenibilidad español

    El Gobierno de la Nación, propuso un Borrador para el Plan Nacional de Sostenibilidad, a principios de 2002. Este Borrador marca unas líneas maestras de desarrollo sostenible, sin llegar a concretar acciones puntuales, lo cual es lógico, dado que en el mismo se tocan aspectos relacionados con materias transferidas a las Comunidades Autónomas y deberá ser desarrollado en detalle por las mismas.

    La opinión que dicho borrador causó en el Consejo Económico y Social, como órgano consultivo, no fue muy favorable, y en la misma se pueden leer algunos calificativos como:

«Notable imprecisión», «falta de atribución de prioridades» o «ausencia de concreción», son algunas de las críticas - El Gobierno deberá tener en consideración el informe y elaborar otro documento

    El Consejo Económico y Social critica la falta de presupuesto para desarrollo sostenible.
   
El borrador del Gobierno para un crecimiento económico 'limpio' tiene «algunas carencias».No obstante, el CES precisa en el preámbulo de su informe que el documento del Gobierno es una iniciativa «positiva», aunque adolezca de «algunas carencias».

    La EEDS es uno de los planes a largo plazo claves de nuestro país. El Gobierno está comprometido a aprobar esta estrategia al igual que sus socios europeos, para empezar a caminar por la vía de un crecimiento económico que no ponga en juego las condiciones ambientales del planeta.

    España ha previsto junto a los otros miembros de la UE (quince en aquellos momentos) tenía previsto aprobar este documento con antelación a que la UE se presentase en la Cumbre de la Tierra de Johanesburgo de septiembre de 2002, con un plan claro que les permitiera seguir liderando mundialmente la política ambiental.

    Se solicita la «participación obligada» de comunidades autónomas y corporaciones sociales, que detentan competencias sobre gran parte de las estrategias del documento. El CES considera que hay «una notable imprecisión» en los mecanismos de participación, lo que «significa una importante carencia».

    El informe emitido abunda en que el borrador del Gobierno no parte de datos actualizados, «principalmente referidos a los últimos años» que permitiría formular con más precisión y mayor probabilidad de acierto las alternativas. También subraya que el borrador tampoco atribuye prioridades a los objetivos y le parece que el horizonte a 25 años «es muy amplio». Por todo ello reclama «medidas y actuaciones realistas que pudieran ir revisándose cada cinco años».

    La crítica de mayor calado se refiere a la falta de recursos que plantea el Gobierno para la puesta en marcha de la EEDS: «Hay falta absoluta de diseño para la consideración de la política fiscal como instrumento (en su doble vertiente de fomento y disuasión) para el desarrollo de la EEDS».

    Su vicepresidente recordaba al Ejecutivo la «necesidad de regular mecanismos de responsabilidad civil que garanticen la reparación de los daños producidos al medio ambiente», y «mecanismos que «permitan internalizar los costes externos medioambientales».

    Las cuatro grandes del ecologismo español Greenpeace, Ecologistas en Acción, WWF/Adena y SEO/BirdLife reclamaron recientemente el cierre de las centrales nucleares, una ecotasa sobre el turismo a nivel estatal, derogar el Plan Hidrológico Nacional y el Plan Nacional de Infraestructuras y el de Puertos, como medidas imprescindibles que debe contemplar la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible (EEDS) en trámite de elaboración por el Gobierno.

    Los cuatro principios básicos del preámbulo afirman que «el actual modelo de desarrollo es insostenible» y que «existen unos límites al crecimiento». Consideran imprescindible contemplar «el coste de la insostenibilidad» para poder evaluar económicamente cuánto cuesta la continua degradación ambiental.

«El desarrollo sostenible exige coherencia política», afirman los ecologistas, para señalar que los actuales planes no guardan relación con el desarrollo sostenible.

    Según Ecologistas en Acción, "el destino de las sociedades humanas es inseparable de los ecosistemas naturales. Este convencimiento parte de la concepción de nuestro planeta como una intrincada conjunción de sutiles equilibrios entre los diferentes ecosistemas y las diferentes especies, la humana incluida. Sus actos y sus estructuras están estrechamente relacionados, conformando una parte de lo que llamamos naturaleza".

    A esto añaden : "es preciso reconocer unos derechos elementales a los animales, que nunca más deben recibir sufrimientos gratuitos como objeto de diversión, de tradición o por ser usados como objetos ornamentales".

    Son interesantes algunos de sus comentarios, como el proclama: "Consideramos inaceptable el actual orden económico internacional, que condena a la miseria a los pueblos del llamado Tercer Mundo y los mantiene en la dependencia económica, tecnológica y política de los países desarrollados. Alertamos sobre el gran peligro para la Humanidad que suponen las crecientes diferencias entre el Norte y el Sur, que se traducen en nefastos efectos para la civilización humana y su medio ambiente, como las hambrunas, las situaciones de superpoblación, la emigración forzosa y las guerras".