Tema 26. Impactos sobre la atmósfera

Introducción

Emisión de Gases de Efecto Invernadero en España

La acción internacional

Informe sobre sobre el ozono, y su estado actual

Legislación

Cada vez menos gente duda de que nuestro planeta se está calentando. Los últimos 10 años han sido los más calurosos desde que se llevan registros y según indican algunos científicos, en el futuro seguirán registros más calientes, siguiendo un proceso que conocemos como el "efecto invernadero". Cada vez más técnicos están de acuerdo en que los humanos ejercen un impacto directo sobre este proceso de calentamiento.

Los rayos del sol que llegan a la superficie y luego son reemitidos hacia el espacio en forma de calor, quedan atrapados en la atmósfera por la acción de ciertos gases, de manera que se retiene un calor del Sol que mantiene la superficie de la Tierra a una temperatura adecuada para la vida.


El efecto invernadero es debido, de modo natural en la atmósfera de la tierra, a que algunos gases, como el vapor de agua, el dióxido de carbono (CO2) y el metano son capaces de atrapar el calor. Se encuentran situados en las capas inferiores de la atmósfera, y sin ello la Tierra se congelaría y no existiría vida en la forma en que hoy la conocemos.

Debido al aumento de este efecto invernadero, las masas polares se derriten, y cuando las radiaciones del sol llegan a los polos, en lugar de ser reflejadas del modo en que ha venido ocurriendo, menor es la cantidad de calor que se refleja y por ello, el proceso sigue en aumento. A su vez, el calentamiento global ocasiona que se evapore más agua de los océanos. Este vapor actúa como gas invernadero y, de este modo, el proceso se retroalimenta y va en aumento causando el también conocido como "efecto amplificador".

Emisión de Gases de Efecto Invernadero en España

En nuestro país, la emisión de los seis gases que se consideran responsables del efecto invernadero han aumentado un 28,97% a partir de 1990. Esta cifra nos sitúa muy lejos del cumplimiento de los compromisos internacionales, según los cuales, deberíamos aumentar sólo un 15% hasta el 2010.

Los seis gases de referencia son: CO2, CH4, N2O, compuestos perfluorocarbonados (PFC), compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) y hexafluoruro de azufre. El compromiso asumido supone la reducción de un 8% para el conjunto de la Unión Europea hasta el periodo comprendido entre el 2008 y 2012. Dentro del balance conjunto de la UE, España puede aumentarlas un máximo de un 15%.

Para comprender dicha evolución con mayor facilidad, se ha referido la emisión total de estos seis gases, a la emisión de CO2 equivalente. Se toma como año de referencia, o año base, el equivalente a las emisiones de CO2, CH4 y N2O, producidas en 1990 y las emisiones de 1995 de los compuestos perfluorocarbonados (PFC), compuestos hidrofluorocarbonados (HFC) y hexafluoruro de azufre

Según esto, tendríamos (en miles de toneladas)

Año

Emisiones brutas

Emisiones netas

Año base

308.537

279.284

1990

305.832

276.580

2000

397.933

368.681

Siguiendo el mismo procedimiento, las emisiones totales en dióxido de carbono (CO2) equivalente en España con respecto al año base serían:

El sector energético es el responsable del 71% del total, en el año 2000, con 282 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente, lo que representa un aumento del 30,5% respecto a 1990.

La industria química y metalúrgica, y la producción de cemento supuso en el 2000 el 8,6% del total de las emisiones, con un aumento del 33% respecto 1990. Agricultura y ganadería fueron responsables del 15% total de las emisiones de CO2 , con un aumento del 7%

Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en España entre 1990 y 2000, sin incluir los sumideros, han aumentado un 29,96%, pasando de 226 millones de toneladas en 1990 (año base) a 293,8 millones de toneladas en 2000.

En 2000 las emisiones de CO2 fueron el 73,8% de las emisiones brutas de gases de invernadero en España, de los que el sector energético fue responsable del 91,8% del total de dichas emisiones. (El transporte, fue el resonsable del 29,9% del total de las emisiones de CO2).

Se conocen como "sumideros" de CO2, los consumos de este gas correspondientes a las masas forestales y las cosehcas principalmente, de forma que la emisión neta es la correspondiente a la emisión total menos la consumida. Así, en el año 1990 se estima que la emisión total fue de 226.000, y la neta 197.000, mientras que en el año 2000 las cifras fueron 294.000 y 265.000 respectivamente. Se estima su periodo de residencia en la atmósfera entre 50 y 200 años. Los incendios forestales liberan gran cantidad CO2 a la atmósfera.

El metano también ha experimentado un aumento muy significativo, alcanzando en el 2000 la cifra de 2.145.140 toneladas, con un aumento del 29,7%, en dicha década. Este gas representa en 2000 el 11,8% de las emisiones brutas de los gases de invernadero. Se estima su periodo de residencia en la atmósfera entre 12 y 16 años.

La principales fuentes de emisión son:

  • Fermentación entérica, 29,7 %
  • Gestión del estiércol, 17,9%
  • Vertederos, 33,9%
  • Petróleo y el gas natural, el 6%
  • Minería del carbón, el 4%

El resto fue debido a aguas residuales; cultivos de arroz; incineradoras de residuos; y otras.

Las e misiones de óxido nitroso (N2O) pasaron de 133.000 tm. en 1990, a 142.000 tm en 1999 y supusieron el 11,6% de las emisiones de gases de invernadero. Los principales causantes son: la gestión del estiércol (36,7% );

fertilizantes agrícolas (42%); sector energético (13,8%); y la industria química (5,3%).

Los HFC no dañan la capa de ozono, pero son potentes gases de invernadero. Han sustituido a los CFC (que destruyen la capa de ozono), y se emplean fundamentalmente en equipos de refrigeración , extintores y aerosoles.

En 1995, se emitieron 481,6 toneladas (5.595.480 toneladas de CO2 equivalente), mientras que en 2000 casi se duplicó.

COMPUESTOS PERFLUOROCARBONADOS (PFC)

En 1995, se produjeron en España 108 toneladas de CF4 y 9,5 toneladas de C2F6 (790.370 toneladas de CO2 equivalente). Son los conocidos como compuestos perfluorocarbonados, y se generan casi en su totalidad en el proceso de producción del aluminio. Las cifras de emisión son prácticamente estables en este periodo.

HEXAFLUORURO DE AZUFRE (SF6)

En 1995, se emitieron 6.120 kilogramos de hexafluoruro de azufre (118.420 toneladas de CO2 equivalente) , y en 2000 las emisiones aumentaron un 208%. Se emplea en equipos eléctricos.

Nuestro país pretende garantizar el mantenimiento de las primas para todas las energías renovables y aumento de las mismas para la biomasa., así como dotar económicamente con 300 mill. de Euros anuales el fomento del ahorro y la eficiencia energética.

Otras medidas son:

El IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change) y otros organismos como el US Department of Energy, oy el Council for Renewable Energy Educationn ofrecen datos de interés sobre el impacto ambiental que producen las distintas formas de producir energía.

El clima ejerce una enorme influencia en la naturaleza y en nuestras vidas, determina en gran medida la fauna y la flora de cada lugar, y también condiciona la cultura y los medios de vida de cada lugar del planeta.

Se estima que la temperatura media global de la superficie terrestre se ha incrementado de 0,4 a 0,8ºC desde el siglo pasado, y en la década de los 90 se encuentran los seis años más cálidos del siglo.

El clima es un sistema muy complejo basado en el permanente intercambio de energía de la atmósfera con el mar y la superficie terrestre.

Si el aumento de emisiones siguiese la tendencia actual, la temperatura media global en la superficie terrestre será de 1,2 a 3,5ºC mayor que la actual hacia el año 2080. Los continentes se calentarán el doble de rápido que los océanos, y también se notará más el aumento de temperatura en los inviernos en latitudes altas. La distribución de lluvias será más irregular sobre el planeta , y especialmente los Trópicos, zona de gran riqueza ecológica, sufrirán notables alteraciones de su régimen de lluvias. El nivel del mar en el 2080 aumentará unos 40 cm de promedio global.

La acción internacional

El denominado Cambio Global, integra efectos tales como: pérdida de biodiversidad; pérdida del ozono estratosférico; calentamiento terrestre; desertificación, y sus interconexiones. Los impactos de los cambios dependen de los intereses sociales y económicos, y de los enfoques culturales de las partes afectadas. No en vano existen países y regiones desarrolladas, otras en desarrollo y, lamentablemente, áreas menos desarrolladas sobre las que los impactos de esta tendencia al cambio ya se dejan sentir con efectos generalmente graves.

Se suman a ellos los factores derivados de las presiones de una población en crecimiento explosivo y, en las regiones en desarrollo, los resultantes de infraestructuras y financiación inapropiados, y los debidos a la carencia y/o falta de aplicación de tecnologías apropiadas para hacer frente a las consecuencias de los cambios. Tales situaciones dan como resultado condiciones de desarrollo carentes de sostenibilidad, que suelen estar agravadas por los efectos negativos de la reconocida falta de equidad en las acciones entre países.

La "Conferencia Mundial sobre la Atmósfera Cambiante: Implicaciones para la Seguridad Mundial", convocada por la Organización Meteorológica Mundial (junio 1988), en la Universidad de Toronto (Canadá). Sus conclusiones destacaron la necesidad de encarar soluciones urgentes ante el problema de las emisiones de gases contaminantes de la atmósfera.

A este respecto la Conferencia destacó que:

"La Humanidad está llevando a cabo un experimento no intencionado, globalmente difusivo y penetrante, cuyas últimas consecuencias podrían ocupar el segundo lugar inmediatamente detrás de las que ocurrirían después de una guerra mundial nuclear La atmósfera terrestre está siendo modificada con una rapidez sin precedentes por los contaminantes que resultan de la actividad humana, el uso ineficiente y el derroche de combustibles fósiles y los efectos de un crecimiento rápido de la población en muchas regiones. Estos cambios representan un peligro mayor para la seguridad mundial y están teniendo consecuencias dañinas en muchas partes del planeta"... "Las mejores predicciones disponibles indican dislocaciones económicas y sociales potencialmente severas para las generaciones presentes y futuras; esto empeorará las tensiones internacionales e incrementará los riesgos de conflictos entre y dentro las naciones. Es imperativo actuar ahora.

El documento de la Conferencia de Toronto consignó también que:  "Los países industrializados desarrollados del mundo son la mayor fuente de gases de efecto invernadero y, por lo tanto, asumen ante la comunidad mundial el compromiso mayor de asegurar la puesta en ejecución de medidas para hacer frente a las cuestiones que deriven del cambio climático..."

Su antecedente más cercano fue la creación de la Comisión sobre Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas (CNUMAD, 1983), hicieron que, dos meses después de realizada la Conferencia de Toronto, la Asamblea General de las Naciones Unidas iniciara la discusión de un borrador de propuesta para la Protección del Clima para las Generaciones Presentes y Futuras de la Humanidad. Mientras se discutía dicho borrador, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) establecieron un Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, generalmente identificado por su sigla inglesa: IPCC.

Además, la acción iniciada por la Asamblea General de las Naciones Unidas fue apoyada por la OMM, agencia especializada que convocó la Segunda Conferencia Mundial del Clima (Ginebra, 1990). Esta reunión internacional tuvo la particularidad del agregado político, ausente en la Primera Conferencia Mundial del Clima (Ginebra l979). Así, la Segunda Conferencia contó con sesiones científicas y técnicas y con sesiones ministeriales. En estas últimas participaron autoridades ministeriales de países desarrollados y en desarrollo, y organizaciones no gubernamentales, de diversas regiones del mundo.

Es oportuno destacar que esta Conferencia Mundial contó con los auspicios de la OMM, UNESCO, FAO, PNUMA y el Consejo Internacional de Uniones Científicas (CIUC), y permitió que políticos y científicos analizaran la problemática del calentamiento terrestre y definieran las responsabilidades iniciales frente a este flagelo, las que, como corresponde, fueron asumidas por los países desarrollados. Esta situación permitió establecer el principio de la responsabilidad común pero diferenciada, sobre el cual se apoyan la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Sin cancelar la responsabilidad común, que incluye indudablemente a los países en desarrollo, los países desarrollados, cuyo progreso social y económico se realizó en desmedro de la calidad ambiental del planeta, aceptaron asumir los costos de una posible reparación de tales desastres globales, incluidos los que deriven del calentamiento terrestre.

Como se ha mencionado, habida cuenta de la urgencia por definir las causas y evaluar los efectos de un posible calentamiento terrestre, la comunidad científica ya había establecido el denominado Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. La OMM y el PNUMA asignaron a este panel exclusivamente científico, la responsabilidad de realizar la evaluación científica y decidir sobre la necesidad de profundizar los conocimientos sobre las causas y los efectos de un posible calentamiento terrestre, por causas antrópicas. La denominada Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).

Elaboración del Tercer Informe de Evaluación del IPCC

Antes de la convocatoria de la Tercera Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP 3 , Kioto, 1997), el CSACT tuvo necesidad de disponer de una evaluación de los impactos del cambio climático por regiones. Consecuentemente, solicitó al Panel la elaboración de un Informe Especial sobre los Impactos Regionales del Cambio Climático (IEIRCC) para que las Partes (países) reunidas en Kioto dispusieran de elementos de referencia que permitieran modular las acciones que derivarían de la adopción de un borrador de protocolo, que había sido preparado por un grupo ad hoc (el Grupo Ad Hoc del Mandato de Berlín, creado en ocasión de la Primera Conferencia de las Partes, Berlín, 1995).

Informe sobre sobre el ozono, y su estado actual

Entre los 19 y los 23 kilómetros por sobre la superficie terrestre, en la estratosfera, un delgado escudo de gas, la capa de ozono, rodea a la Tierra y la protege de los peligrosos rayos del sol. El ozono se produce mediante el efecto de la luz solar sobre el oxígeno y es la única sustancia en la atmósfera que puede absorber la dañina radiación ultravioleta (UV-B) proveniente del sol. Este delgado escudo hace posible la vida en la tierra.

Desde 1974, los científicos nos han advertido acerca de una potencial crisis global como resultado de la progresiva destrucción de la capa de ozono causada por sustancias químicas hechas por el hombre, tales como los clorofluorocarbonos (CFCs). Le tomó al mundo demasiado tiempo entender estas advertencias tempranas.

Hoy, la comunidad internacional es tan sólo un mero espectador que año a año ve desaparecer la capa de ozono a través de los informes sobre su disminución y sobre los comprometedores incrementos de radiación ultravioleta y los daños acumulados en diversos organismos vivos.

 

 

Según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de 1994, la tasa de crecimiento en la producción de sustancias que agotan el ozono (SAO), por ejemplo los CFCs, ha decrecido como resultado directo de las reducciones de emisiones globales de estas sustancias. El lado negativo es que existe un crecimiento constante de sustancias que destruyen el ozono en la estratosfera, provenientes de fuentes industriales.

Consecuencias de la disminución del ozono. El efecto de la disminución del ozono sobre la superficie terrestre es el aumento de los niveles de radiación ultravioleta-B. Este tipo de radiación UV-B daña a los seres humanos, animales y plantas. Los incrementos en la radiación UV-B han sido observados no sólo bajo el agujero de ozono en la Antártida sino en otros sitios como los Alpes (Europa) y Canadá (América del Norte).

Uno de los posibles efectos en la salud humana es el cáncer de piel.  Hoy se estima que los índices de cáncer de piel aumentaron debido a la disminución del ozono estratosférico. El tipo más común de cáncer de piel, el denominado no-melanoma, es causa de las exposiciones a la radiación UV-B durante varios años.

Existen ya personas que han recibido la dosis de UV-B que puede provocar este tipo de cáncer. Se calcula que entre 1979 y 1993 este tipo de dosis de UV-B se incrementó en un 8,9 por ciento en los 55° latitud Norte (aproximadamente a la altura de Copenhague y Moscú); 11,1 por ciento a los 45° latitud Norte (Venecia y Montreal); y 9,8 por ciento a los 35° latitud Norte (Chipre, Tokio y Menphis).  El promedio entre los 55° y los 35° latitud Norte fue del 10 por ciento y se estima que los incrementos fueron mayores en el hemisferio sur.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) pronostica que a una tasa anual de 10 por ciento de pérdida de ozono durante varias décadas, el aumento en casos de cáncer de piel rondará los 250.000 por año. Incluso teniendo en cuenta los acuerdos actuales para la eliminación de sustancias que agotan la capa de ozono (SAO), un modelo realista indicaría que el cáncer de piel aumentaría a un 25 por ciento por encima del nivel de 1980 para el año 2050, a lo largo de los 50° latitud Norte. El cáncer de piel más letal, denominado melanoma, también podría incrementar su frecuencia.

Otra de las consecuencias es la afección del Sistema Inmunológico

Las defensas de una persona para combatir las infecciones depende de la fortaleza de su sistema inmunológico. Se sabe que la exposición a la luz ultravioleta reduce la efectividad del sistema inmunológico, no sólo relacionándose con las infecciones a la piel sino también con aquellas verificables en otros partes del organismo.

PNUMA destaca que los efectos sobre el sistema inmunológico encierra uno de los interrogantes de mayor preocupación y A sugiere que la exposición a la radiación UV-B podría influenciar adversamente la inmunidad contra enfermedades infecciosas. Por ejemplo: leishmaniasis y malaria, e infecciones micóticas como la cándida.

La exposición a la radiación UV-B bien puede hacer que el sistema inmunológico tolere la enfermedad en lugar de combatirla. Esto podría significar la inutilidad de los programas de vacunación tanto en países industrializados como en vías de desarrollo.

El efecto sobre los Ecosistemas Acuáticos

La pérdida del fitoplancton, base de la cadena alimentaria marina, ha sido observada como causa del aumento de la radiación ultravioleta. Bajo el agujero de ozono en la Antártida la productividad del fitoplancton decreció entre el 6 y el 12 por ciento.

PNUMA indica que un 16 por ciento de disminución de ozono podría resultar en un 5 por ciento de pérdida de fitoplancton, lo cual significaría una pérdida de 7 millones de toneladas de pescado por año -alrededor del 7 por ciento de la producción pesquera mundial. El 30 por ciento del consumo humano de proteínas proviene del mar, esta proporción aumenta aún más en los países en vías de desarrollo.

Ecosistemas Terrestres

Para algunas especies, un aumento de radiación UV-B implica la formación de cáncer de piel. Esto se ha estudiado en cabras, vacas, gatos, perros, ovejas y animales de laboratorio y probablemente esté señalando que que se trata de una característica común a varias especies. Las infecciones en bovinos pueden agravarse con un aumento de la radiación UV-B.

En muchas plantas la radiación UV-B puede tener los siguientes efectos adversos: alterar su forma y dañar crecimiento de plantas; reducir el crecimiento de los árboles; cambiar los tiempos de florecimiento; hacer que las plantas sean más vulnerables a las enfermedades y que produzcan sustancias tóxicas. Incluso podría haber pérdidas de biodiversidad y especies. Entre los cultivos en los que se registraron efectos negativos debido a la incidencia de la radiación UV-B figuran la soja y el arroz.

Contaminación del aire

Las pérdidas de ozono en la alta atmósfera hacen que los rayos UV-B incrementen los niveles de ozono en la superficie terrestre, sobre todo en áreas urbanas y suburbanas, alcanzando concentraciones potencialmente nocivas durante las primeras horas del día.

El ozono de baja altura puede causar problemas respiratorios y agravar el asma, así como también dañar a los árboles y a algunos cereales. Además, los bajos niveles de ozono contribuyen con el incremento de los problemas causados por la lluvia ácida.

Legislación

Ley 38/1972, de 22 de diciembre de Protección del Ambiente Atmosférico. (BOE nº 309, de 26-12-72)

Decreto 833/1975, de 6 de febrero que desarrolla la Ley 38/1972 de Protección del Ambiente Atmosférico. (BOE nº 96, de 22-4-75)

Orden de 18 de octubre de 1976, sobre prevención y corrección de la Contaminación Atmosférica, Industrial. (BOE nº 290, de 3-12-76)

Real Decreto 284/1985, de 20 de febrero, que modifica especificaciones para las gasolinas de automoción. (BOE nº 60, de 11-3-85)

Observaciones: Sustituido R.D. 25-9-1986

Real Decreto 1613/1985, de 1 de agosto por el que se modifican parcialmente el Decreto 833/1975, de 6 de febrero y se establecen nuevas normas de calidad del aire en lo referente a contaminación por dióxido de azufre y partículas. (BOE nº 219, de 12-9-85)

Real Decreto 2616/1985, de 9 de octubre, sobre homologación de vehículos automóviles de motor, en lo que se refiere a su emisión de gases contaminantes. (BOE nº 13, de 15-1-86)

Real Decreto 1154/1986, de 11 de abril, por el que se modifica el Real Decreto 1613/85, de 1 de agosto, sobre normas de calidad del ambiente: Declaración por el Gobierno de zonas de atmósfera contaminada. (BOE nº 146, de 14-6-86)

Real Decreto 2028/1986, de 6 de junio sobre normas para aplicación de Directivas Comunitarias relativas a la homologación de tipos de vehículos, remolques, semirremolques y sus partes y piezas. (BOE nº 236, de 2-10-86)

Real Decreto 2482/1986, de 25 de septiembre, por el que se modifica el Decreto 2204/1975, de 23 de agosto, y se fijan especificaciones de gasolinas, gasóleos y fuelóleos en concordancia con las de la CEE. (BOE nº 291, de 5-12-86)

Real Decreto 717/1987, de 27 de mayo, sobre contaminación atmosférica por dióxido de nitrógeno y plomo: Normas de calidad del ambiente. (BOE nº 135, de 10-6-87)

Real Decreto 1485/1987, de 4 de diciembre, por el que se modifica el Real Decreto 2482/1986, de 25 de septiembre, que fija especificaciones de gasolinas, gasóleos y fuelóleos en concordancia con las de CEE. (BOE nº 291, de 5-12-87)

Real Decreto 472/1988, de 30 de marzo, por el que se dictan las disposiciones de aplicación de la Directiva del Consejo de las Comunidades Europeas 75/324/CEE sobre generadores de aerosoles. (BOE nº 421, de 20-5-88)

Observaciones: Derogado R.D. 29-12-1994.

Real Decreto 1088/1992, de 11 de septiembre, por el que se establecen nuevas normas sobre la limitación de emisiones a la atmósfera de determinados agentes contaminantes procedentes de instalaciones de incineración de residuos municipales. (BOE nº 255, de 23-10-92)

Real Decreto 1321/1992, de 30 de octubre por que se modifica parcialmente el Real Decreto 1613/1985, de 1 de agosto, y se establecen nuevas normas de calidad del aire en lo referente a la contaminación por dióxido de azufre y partículas. (BOE nº 289, de 2-12-92)

Real Decreto 1494/1995, de 8 de septiembre, sobre contaminación atmosférica por ozono. (BOE nº 230, de 26-9-95)