Tema 24. Impactos sobre el suelo

Introducción

Erosión

Desertificación

Degradación de suelo en Canarias

Introducción. Más del 16 % del suelo de la UE (52 millones de ha) sufre algún tipo de degradación derivada de la actividad humana. Bajo la presidencia española de la Unión, durante 2002 se ha impulsado la creación de las bases que conformen la política europea de protección integral del suelo, como recurso de alto interés, y en especial en nuestro país.

El suelo tiene diferentes aspectos de interés desde el punto de vista ambiental, como soporte de muy distintas actividades y usos, y que a su vez conforman las diferentes facetas culturales, sociales y económicas, que hacen de este elemento de la naturaleza un bien preciado. Desde antiguo, el suelo y sus riquezas, en función de su localización más o menos estratégica, ha sido objeto de diferentes usos y transacciones lo que le confiere un valor comercial (este "valor" lo comparte también con el agua, como elemento básico, pero de diferente y peculiar modo) y le distingue de otros elementos de la naturaleza, como el aire, la flora o la gea.

El suelo tiene una especial relación con el agua y el aire, y contribuyen recíprocamente para determinar la calidad y estado de salud de cada uno de ellos. El suelo, por su capacidad de almacenaje, filtración, y conducción subterránea, junto a su capacidad de reacción, solubilidad, capacidad de intercambio de cationes y aniones, su efecto tampón, etc. contribuye con el agua, de forma decisiva y con el aire al desarrollo de la vida, desde el nivel microscópico de esta, hasta sus niveles superiores de manifestación, constituyendo un entramado complejo del que dependen de forma decisiva los diversos ecosistemas de la naturaleza.

A nivel social, el suelo se utiliza, se ocupa o se "consume" como recurso mediante actividades de producción dirigidas, como la agricultura, la ganadería y la silvicultura, bien mediante industrias extractivas de minería o cantería, o bien mediante su uso como soporte para la edificación de diversas construcciones que conforman los núcleos habitados, que incluyen las infraestructuras asociadas que también consumen suelo, como caminos y carreteras, zonas de equipamiento, polígonos industriales, aeropuertos, ferrocarriles, presas, vertederos, etc.

Mientras que otros elementos como flora, fauna, aire o agua, han sido objeto de muy variadas lineas de protección en los últimos años, no ha ocurrido así con el suelo. Si bien su concepto de "inerte" ha ido cambiando con el paso del tiempo y a medida que íbamos conociendo mejor sus procesos de formación y destrucción, lo cierto es que aún hoy goza de una fama de elemento "resistente" que no es real y que en nada ayuda a la toma de conciencia sobre su adecuado uso y gestión.

Sabemos que el proceso natural de formación de suelo es muy lento, mientras que su degradación y destrucción puede ser muy rápida. El suelo, a nivel planetario, se enfrenta a dos retos aparecidos recientemente: los derivados de su sobreexplotación para atender las necesidades de alimentos de una población que crece a un ritmo nunca antes conocido sobre el planeta, y en segundo lugar, debido al rigor con que actúan los fenómenos atmosféricos con largos periodos de sequía, lluvias torrenciales e inundaciones, fuertes vientos y calentamiento global que hacen que el ritmo de pérdida de suelo y pérdida de calidad del mismo sea espectacular y preocupante. Estos dos retos están relacionados por múltiples vínculos que el lector conoce y en los que no vamos a entrar en este capítulo.

Buena parte de los problemas que aparecen en el medio ambiente y que afectan a sus diversos componentes, que asociamos para podernos entender en grandes grupos como la flora, fauna, aire, agua, paisaje, entre otros, tienen distintos vínculos con la cantidad y calidad de suelo disponible.

La pérdida de suelo. La erosión es la conclusión; la fase final más visible y dramática de degradación del suelo. Es su arrastre desde el lugar de origen, lo que supone su transporte hasta otros lugares que a menudo supone su pérdida y, en muchos otros casos, su desaparición irrecuperable.

 

Según recientes estudios publicados por el Ministerio de Medio Ambiente, aproximadamente 115 millones de hectáreas de suelo en Europa están afectados de forma más o menos grave por erosión hídrica (lo que supone el 12 % del territorio) y cerca de 42 millones de ha. están afectadas por erosión eólica (el 4% del territorio). Si nos referimos a la Unión Europea de los quince países miembros, son 26 millones de ha. afectadas por erosión hídrica y un millón más, afectadas por erosión eólica.

La desertificación afecta a 99 países en todo el mundo; en la mayor parte de los casos se trata de países subdesarrollados (81), aunque también lo sufren los desarrollados (18). Esto supone una cuarta parte de la superficie de la tierra (unos cinco billones de hectáreas).

Con frecuencia este proceso se ha originado por la acción incorrecta del uso del suelo que realizamos a diario. Hay muy diversa causa que acarrean la degradación de un suelo, y entre ellas, podemos citar:

  • La eliminación de especies forestales y de monte bajo para uso agrícola del suelo
  • El cultivo en zonas de pendiente excesiva o con técnicas inadecuadas
  • La modificación de los perfiles del suelo y en especial de su orografía
  • El transporte de suelo de monte a otros lugares para "mejorar" su productividad
  • la alteración del suelo por el uso de agua con alto contenido en sales
  • la alteración del suelo por el uso excesivo e impropio de fertilizantes
  • la alteración del suelo por uso excesivo e impropio de pesticidas
  • el sobrepastoreo
  • el abandono de tierra de cultivo, dejándolo sin protección, donde se forman cárcavas por las que circula el agua de lluvia arrastrando cuanto encuentra a su paso.
  • la alteración de cauces y barrancos.
  • la construcción de presas, o de carreteras o ferrocarriles que alteran los cauces
  • los incendios forestales
  • los vertidos sin control de sustancias inertes, y también tóxicas o peligrosas
  • etc.

En las regiones mediterráneas el proceso de degradación está siendo más acusado, debido entre otros factores a las fuertes pendientes y a las elevadas temperaturas, junto con lluvias torrenciales.

 

La erosión del suelo por agua, es uno de los más importantes procesos de degradación en los ambientes mediterráneos, pero no es lo mismo que desertificación, aunque sea uno de los fenómenos o síntomas más destacados de la misma; en muchos lugares el más relevante. Tras el término desertificación se esconde todo un conjunto de procesos interrelacionados (físicos, biológicos, históricos, económicos, sociales, culturales y políticos) que se manifiestan a diferentes niveles de resolución tanto espaciales como temporales (García Ruiz et.al.,1996; Ibáñez et.al.,1997).

Las causas que la desencadenan y factores que la controlan son múltiples y algunos de ellos puede cambiar según la escala, por ello, pueden darse respuestas diferentes en función de las magnitudes de tiempo y espacio que se consideren.

 

Desertificación es un conjunto de procesos o manifestación de fenómenos implicados en el empobrecimiento y degradación de los geoecosistemas terrestres por impacto humano. La UNCED La erosión del suelo por agua, es uno de los más importantes procesos de degradación en los ambientes mediterráneos, pero no es lo mismo que desertificación, aunque sea uno de los fenómenos o síntomas más destacados de la misma; en muchos lugares el más relevante. Tras el término desertificación se esconde todo un conjunto de procesos interrelacionados (físicos, biológicos, históricos, económicos, sociales, culturales y políticos) que se manifiestan a diferentes niveles de resolución tanto espaciales como temporales (García Ruiz et.al.,1996; Ibáñez et.al.,1997). Las causas que la desencadenan y factores que la controlan son múltiples y algunos de ellos puede cambiar según la escala, por ello, pueden darse respuestas diferentes en función de las magnitudes de tiempo y espacio que se consideren.

Desertificación es un conjunto de procesos o manifestación de fenómenos implicados en el empobrecimiento y degradación de los geoecosistemas terrestres por impacto humano. La UNCED(1992) y el CCD (1994) la han definido como un proceso complejo que reduce la productividad y el valor de los recursos naturales, en el contexto específico de condiciones climáticas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, como resultado de variaciones climáticas y actuaciones humanas adversas.

Tengamos como factor de referencia la pérdida de 1 Tm/ha.año que provoca efectos irreversibles en periodos comprendidos entre 50 y 100 años. En la franja mediterránea, se encuentran suelo cuya tasa de pérdida anual se aproxima a las 50 Tm/ha y año.

El contenido en materia orgánica del suelo es también un factor de referencia. Se considera que contenidos por debajo del 1.7% suponen un riesgo grave de desertificación. Es precisamente en la Europa mediterránea donde los suelos tienen con mayor frecuencia contenidos bajos de materia orgánica (por debajo del 3.4%)

Contaminación. Otro de los problemas graves que afecta a los suelos es la contaminación. Sus consecuencias directas son sobre la salud de los humanos, al tiempo que alteran los delicados equilibrios fìsico-químicos y biológicos que se desarrollan en los suelos, dejándolos más expuestos a la erosión.

Recientes inventarios llevados a cabo por expertos de la UE arrojan cifras aproximadas de un millón y medio de lugares con suelos contaminados.

Las prácticas agrarias erróneas producen una contaminación de bajo nivel o contaminación difusa, que alcanza a muchos millones de ha. A este proceso se vienen a sumar otros como la lluvia ácida. Se calcula que más de 75 millones de hectáreas cubiertas por bosque en la UE están afectadas de acidificación (cerca de un 31%).

En cuanto al vertido de residuos tóxicos y peligrosos, se encuentran a la cabeza de las causas que originan degradación del suelo:

  • Purines y deyecciones procedentes de explotaciones ganaderas
  • lodos de las depuradoras y restos de los procesos industriales agrarios

También la producción agraria es causante de pérdida de calidad o degradación del suelo por los fenómenos de compactación del mismo, que le hacen menos permeable y reduce la cantidad de aire que se encuentra a disposición de las raíces. Dos de las causas más comunes son:

  • la excesiva mecanización o el empleo de maquinaria pesada
  • el sobrepastoreo.

La salinización es un fenómeno producido por la acumulación de sales y compuestos ricos en calcio, magnesio y sodio. De nuevo este proceso, que se encuentra favorecido por la precipitación baja y las altas temperaturas, afectan de modo especial a las zonas mediterráneas. El alcance del problema en la UE se ha estimado en torno a los 3.8 millones de ha. afectadas en mayor o menor grado.

Por primera vez en la UE se ha puesto en marcha un programa de protección integral de calidad de los suelos, como acuerdo de los ministros de medio ambiente alcanzado en 2002 durante la presidencia española. Ya existía un programa similar para el agua y para la atmósfera. Con respecto al suelo, se partía de una Comunicación de la Comisión denominada Estrategia Temática para la Protección del Suelo. También existía una referencia en el Sexto Programa de Acción en materia de medio ambiente, relativo a la protección del suelo.

El tema se ha incluido de forma que se implementarán diversas medidas en los próximos meses, siendo los temas prioritarios la lucha contra la erosión, la pérdida de materia orgánica y la contaminación del suelo. También se abordarán otros temas como son el compostaje de residuos, y los residuos mineros y de depuradoras. Se prevé que durante 2003 se lleve a cabo el inicio de la gestión integrada de agua, suelo y atmósfera.

Se pretende implementar un sistema de vigilancia que aporte datos que permita su comparación a nivel internacional, al tiempo que permita tomar decisiones comunes para atajar los problemas. Tendrán prioridad aquellos aspectos que tengan repercusión directa o inmediata sobre la salud del ser humano, como es el ejemplo del estudio más preciso de aquellas sustancias que puedan pasar a los alimentos. La propuesta formal tiene como fecha la segunda mitad de 2004.

Se admite que la zona prioritaria de estudio por la gravedad de los problemas que presenta es la cuenca mediterránea y dentro de esta, se debe tener especial atención sobre los problemas de erosión y pérdida de materia orgánica.

La pérdida de materia orgánica se produce por varias causas: bien por agotamiento (no reposición al extraer las cosechas), por mineralización (al eliminar la cobertera vegetal aumenta la temperatura del suelo y prevalece la mineralización frente a la humificación) o por erosión. Generalmente estas causas actúan de forma progresiva: el suelo pierde la materia orgánica, se vuelve muy inestable a la erosión y se sufre una erosión progresiva que en casos extremos llega a destruir completamente al suelo (en este estado se encuentra gran parte de los suelos de los olivares andaluces, en los que lo que se está labrando directamente las margas). Conociendo la tipología del suelo se puede reconstruir sus horizontes y se puede evaluar la intensidad de la erosión sufrida.

Degradación de suelo en Canarias

La erosión y pérdida de suelos es uno de los problemas ambientales de mayor gravedad en el Archipiélago. El Departamento de Edafología y Geología de la Universidad de La Laguna ofrece el dato de que el 43,4 por ciento de la superficie de Canarias sufre una pérdida de 15 toneladas de suelo por hectárea y año, lo cual supone que está al límite de lo tolerable.

 

 

La situación es preocupante y no se puede lanzar un mensaje de optimismo, aunque se estén aplicando diversas actuaciones para intentar paliar la desertificación en las Islas. Una vez el suelo ha perdido la cubierta vegetal, la erosión es irreversible y en Canarias, casi la mitad del territorio ha entrado ya en el proceso, según explicó el año 2000 el viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno Autónomo, Emilio Alsina.

 

Los datos del Ministerio de Medio Ambiente no son más alentadores. Un 30 por ciento de la superficie del Archipiélago sufre un grado de erosión entre extremo y alto, y hasta un 33 por ciento, 253.870 hectáreas, soporta una erosión media.

 

Por otra parte, el intentar corregir los procesos erosivos, sin realizar estudios precisos, puede producir efectos perversos, como puede ser la disminución del acarreo de material, lo que conduciría a la producción de procesos costeros regresivos con la desaparición de playas de arena, con el consiguiente conflicto que ello produciría en actividades críticas para la economía de las islas, como es la actividad turística. Ver un interesante estudio al respecto sobre erosión y relieve artificial en Canarias.

Las causas que provocan el proceso acelerado de desertificación de las Islas son varias. El principal problema son los fuegos forestales, que acaban con la cubierta vegetal, seguidos de la lluvia, que arrastran, sobre todo en las Islas con grandes pendientes, cantidades importantes de tierra.

La salinización y contaminación de suelos son síntomas, también, abundantes en el Archipiélago. La salinización por causas humanas está muy relacionada en Canarias con las prácticas agrícolas, principalmente, por el uso de riegos y fertilizantes. Los dos problemas pasan por una mejor ordenación de las prácticas agrícolas, a lo que habría que unir un mayor control de la sobreexplotación de terrenos con destino al pastoreo. Otra de las causas que potencian la erosión en las Islas.

Las administraciones, Estado, Comunidad Autónoma y Cabildos, trabajan de la mano, desde hace años, para intentar paralizar o paliar los efectos del proceso en Canarias. Los trabajos se centran en la repoblación arbórea y arbustiva, los tratamientos selvícolas (mejora de la cubierta vegetal), así como en la ordenación de los usos agrícolas y ganaderos. Esto en cuanto a las actuaciones de carácter biológico, porque también se aplican en menor medida acciones mecánicas, como la construcción de hidrotecnias de corrección de pendientes y retención de acarreos en barrancos. El Ministerio de Medio Ambiente dedica a este fin, 1.5 meuros anuales.

De los tratamientos selvícolas y de reforestación se encargan los Cabildos, con financiación del Gobierno de Canarias, procedente en un 75 por ciento de los fondos estructurales de la Unión Europea. Al año se invierten unos 12 meuros para diversas líneas de gestión dentro de la conservación de la naturaleza. El objetivo es, según el Plan Forestal de Canarias que se aprobó en 1999, invertir 85 meuros hasta el año 2006.

Ver algunas líneas de investigación actuales