Tema 22. Residuos y su tratamiento ( II )

Introducción

Residuos industriales

Tras revisar en el Tema 21 algunos aspectos relativos a la recogida selectiva de residuos sólidos urbanos, sabemos que en un futuro próximo tendremos que adaptarnos a una nueva forma de recogida y gestión en nuestras propias casas. El servicio de recogida de basuras será algo más complicado. Una vez producida la retirada de basura de forma selectiva, luego se recolectará en centros de tratamiento, se procederá a su reciclado y recuperación, (en algunos casos se valoriza mediante su incineración) y finalmente, irá al vertedero lo mínimo posible.

Este modelo, que es el que se logrará en España cuando estén plenamente en vigor las leyes de Envases y Residuos de Envases y la de Residuos Urbanos, traerá importantes cambios que nos afectarán en la vida diaria.

Residuos industriales

Son aquellos provenientes o que se generan por la actividad industrial. Son muy variados en cuanto a su composición física y química. También lo son en cuanto a su origen, su distribución geográfica, sus volúmenes de generación y sobre todo, son el origen de numerosos derivados de su toxicidad y peligro.

Las Directivas 75/442 y 78/319 de la CE y la Ley 42/1975 nacional, obligan a las industrias a presentar anualmente un inventario cuantitativo y cualitativo de los residuos tóxicos y peligrosos que necesiten medidas para su tratamiento y eliminación.

Existen residuos asimilables a urbanos, que por sus características se pueden gestionar con los residuos sólidos urbanos. Determinadas industrias generan este tipo de residuo constituido principalmente por materia orgánica (alimentos, papel, cartón, plásticos, textiles, maderas, gomas, etc).

Otros pueden considerarse como residuos inertes ya que no son agresivos con el medio ambiente, se pueden utilizar de relleno en obras públicas, vertederos, etc. Están constituidos por materiales inocuos (ciertas chatarras, vidrios, cenizas, escorias, escombros, abrasivos, polvos metálicos, arenas de moldeo, refractarios, lodos inertes, etc).

Merecen especial mención, aquellos que se consideran como tóxicos y peligrosos.

Según la Ley 20/86 son materiales sólidos, pastosos, líquidos o gaseosos contenidos en recipientes, resultantes de un proceso de producción, transformación, utilización o consumo, que se destinan al abandono y contienen alguna de las sustancias y materias relacionadas en el Anexo de la Ley, en el Reglamento de la Ley o en las revisiones de la Directiva en la CE, en cantidades o concentraciones que representen un riesgo para la salud humana, recursos naturales y medio ambiente, y que necesiten un proceso especial de tratamiento o eliminación.

Lo que diferencia a los residuos tóxicos y peligrosos del resto de los residuos industriales, a la hora de establecer una gestión y tratamiento diferente son básicamente dos factores:

En la adecuada gestión de los residuos, se debe caracterizar el residuo:

  • conocer su composición
  • conocer sus propiedades y efectos (reactividad, latencia, ...)
  • conocer todas sus propiedades
  • evaluar las posibilidades de reutilización
  • evaluar las posibilidades de reciclado
  • evaluar las posibilidades de su valorización
  • establecer su tratamiento más adecuado o su deposición en instalación autorizada.

El Real Decreto 833/88, de 20 Junio por el que se aprueba el Reglamento para la ejecución de la Ley Básica de Residuos Tóxicos y Peligrosos, establece en su Anexo I el mecanismo de identificación de residuosy establece las razones por las que los residuos deben ser gestionados; las operaciones de gestión; los tipos genéricos de residuos peligrosos; los constituyentes que dan a los residuos su carácter peligroso; las características de los residuos peligrosos; las actividades generadoras de los residuos; así como los procesos en los que se generan los residuos.

Los constituyentes de los mismos y las sustancias que los componen, así como su clasificación vienen recogidos igualmente en la ley.

La lista de residuos tóxicos y peligrosos es larga

A esta larga lista, se van añadiendo cada día nuevos productos a medida que van avanzando los conocimientos que tenemos sobre los mismos y sobre sus consecuencias sobre el Medio Ambiente y sobre la salud de las personas.

Es el caso de los disruptores endocrinos cuyo conocimiento se ha visto perfeccionado en los últimos años. El conocimiento de sus efectos sobre diversas especies animales se basa en que son capaces de interferir en la reproduccion de las mismas, aparte de producir numerosos efectos paralelos como los derivados del cambio de sexo observado en algunos animales o en los fenómenos de hermafroditismo.

Con frecuencia se amplía nuestro conocimiento sobre los efectos indeseables de determinadas sustancias y procesos que hasta hace poco tiempo considerábamos como inocuos o con baja peligrosidad, pero que en la actualidad estamos presenciando consecuencias graves asociadas a los mismos. Es el caso de las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Las emisiones de CO2 aumentan un 31 % Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en España han aumentado un 31% desde 1990 hasta 1999, según anunció la organización ecologista Amigos de la Tierra.

El Estado español ha firmado el Protocolo de Kioto y compromisos con los países de la UE, por los que se compromete a no aumentar sus emisiones de CO2 más de un 15% antes del 2010. Las emisiones de gas natural han aumentado un 170%.

Un ejemplo de procesos que hasta hace poco tiempo considerabamos como inocuos o con baja peligrosidad reside en la generación de energía eléctrica en las centrales térmicas, en las que pensabamos que el resultado era una serie de contaminaciones por humos, olores y emisiones de CO2, pero lo que no hemos sido conscientes hasta fechas recientes es de la aparición de otra sustancias más contaminantes como la presencia de mercurio en los gases residuales.

Según el Servicio Mundial de Información sobre la Energía (WISE) de EEUU, las centrales térmicas de carbón emiten, además de azufre o dióxido de carbono, mercurio. En contacto con el agua el mercurio se transforma en metilmercurio, un potente neurotóxico, que se acumula, a través de la cadena trófica en los peces, en la fauna y en las personas.

En EEUU, al igual que en nuestro pais no existe una legislación que regule estas emisiones. Se estima que la emisión de las 19 centrales térmicas españolas puede rondar las 4,5 toneladas de mercurio al año. De esta cifra, 2.5 toneladas se vierten directamente a la atmósfera y el resto quedan retenidas en las cenizas y escorias.

El "cóctel de sustancias cancerígenas" que son enviadas por millones como residuos industriales son el origen de numerosas alteraciones de los ciclos naturales y de la salud de las personas.

Actualmente hay catalogadas en la Unión Europea 132 sustancias tóxicas residuales de la industria. Una directiva comunitaria trabaja para elevar la cifra a 1.500 y se estudia con preocupación las evidencias que permiten relacionar la contaminación y el cáncer.

Se puede afirmar que nos encontramos ante una situación de desprotección, por el desconocimiento del mundo científico ante la contaminación. «No se sabe apenas nada sobre las sustancias que se generan en la industria. A veces sabemos sobre dos sustancias por separado, pero nada cuando sus moléculas se combinan en un proceso industrial y salen por las chimeneas».

El hombre es capaz de contaminar el espacio que circunda nuestro Planeta con inmensas cantidades de chatarra espacial, compuesta por los restos de cientos y quizá miles de satélites artificiales enviados en las más variadas misiones, y que cuando terminan su vida útil, quedan a la deriva dando vueltas alrededor de la Tierra y constituyendo un macabro ejemplo de "residuo".

Pero sin alejarnos de la superficie de la Tierra podemos saber también de enormes transgresiones a la salud de nuestro pobre Planeta, y una de las más severas es la debida a la chatarra nuclear. Además de los vertederos conocidos y que conocemos como "controlados" de residuos radiactivos, se encuentran otros muchos cuyas condiciones de control deja mucho que desear. Es el caso de los residuos que se depositan en los fondos marinos, como la conocida "fosa atlántica" y muchos otros en los que bajo la supuesta protección de una columna de agua de 8 o 10 km de espesor se abandonan los residuos radiactivos.

En otras ocasiones nos encontramos "sorpresas" depositadas en tierra con residuos que aparecen en vertederos, enterradas o abandonadas. Hay más de 2.300 casos registrados en el mundo. Cada año, en EEUU se encuentran un centenar. En España hay, de media, un caso anual.

La OIEA impulsa desde hace tres años reglas para que los gobiernos controlen estas fuentes.

Las condiciones para un residuo sea considerado tóxico o peligroso se basan en su:

Características de reactividad:

Contener productos cancerígenos en más de un 0,01 % de acuerdo con la TARC.

Contener sustancias cancerígenas, mutagénicas o teratogénicas según el Real Decreto 2216/85 y sus posteriores modificaciones.

Producción de residuos tóxicos y peligrosos en países industrializados, en kg/habitante-año:

En España, el 80 % de los residuos tóxicos y peligrosos son de origen industrial (industria química 30 %, industria del papel y celulosa 27 % y transformados metálicos 23 %).  Entre los contaminantes industriales se cuentan los metales pesados, entre los que podemos distinguir los de:

La toxicidad de un elemento metálico depende de las variaciones de salinidad y temperatura, de la presencia de materias orgánicas complejas, de su concentración en el agua, de su forma química, de las interacciones entre ellos y otras sustancias, etc.

También se encuentran con la calificación de tóxicos y peligrosos los derivados organometálicos producidos mediante la unión con radicales orgánicos alquil o aril de algunos metales (mercurio, plomo, estaño) y metaloides (arsénico), se pueden generar derivados organometálicos.

Concentraciones letales para los crustáceos:

Los compuestos organoclorados se obtienen por la combinación del cloro con materia orgánica, pueden llegar a ser muy tóxicos debido a que el medio ambiente no es capaz de asimilarlos.

plaguicidas

policlorobifenilos

Se usan en el aceite de transformadores, en aislantes de condensadores de alto voltaje, en la tinta de imprenta, en cosmética, etc.

residuos de la industria papelera

Los organoclorados se emplean para blanquear la pasta de papel, estos residuos clorados contienen dioxinas (uno de los tóxicos más fuertes conocidos) que por lo general, se vierten directamente al mar.

Hay muchos otros residuos, o que tienen la consideración de tal como es

la contaminación térmica, debida al vertido de aguas calientes de refrigeración de motores y reactores, de las centrales térmicas y nucleares. Suelen tener un incremento de temperatura de 10 °C. En el medio litoral marino, se aspiran huevos y larvas sometiéndolas a variaciones de presión y aumento de temperatura letales. El aumento de temperatura disminuye la capacidad de disolución de oxígeno en el agua; además, permite la proliferación de microorganismos patógenos.

Los hidrocarburos derivados del petrolero y que son vertidos accidentalmente al mar, bien desde la propia refinería o desde los buques. Se originan durante la carga o descarga, por colisión o avería, por limpieza de tanques en alta mar (esta actividad está prohibida, existen estaciones de limpieza).

También los vertidos de hidrocarburos al mar provienen de las aguas residuales urbanas e industriales.

Residuos radiactivos, que ya hemos comentado, residuos mineros constituidos por escombreras (de minas, de instalaciones mineralúrgicas y de instalaciones metalúrgicas). Debido al aumento de la producción y a la explotación de menas más pobres, se genera un volumen de residuos cada vez mayor.

Desastres contaminantes

El balance de daños contra el medio ambiente, tiene su capítulo más negro en el apartado de la contaminación por vertidos tóxicos.Los últimos 20 años han sido especialmente lamentables:

Este mismo año se repite la tragedia en Galicia por el vertido del petrolero Prestige.

RESIDUOS AGROFORESTALES

Son los derivados de la actividad agrícola, ganadera y forestal, difíciles de controlar por su gran dispersión. Los residuos agrícolas y ganaderos son los más abundantes, forman uno de los focos más importantes de contaminación de aguas subterráneas, superficiales y suelos.

Tienen su origen en la actividad agrícola, ganadera y forestal. Son difíciles de controlar por su gran dispersión, y suponen un foco importante de contaminación de aguas subterráneas, superficiales y suelos.

Las explotaciones agrícolas, principalmente las de cultivos intensivos, generan residuos debido al empleo de plaguicidas, al excesivo abonado (abonos nitrogenados y fosfatados), a los restos de cosechas, al empleo de materiales plásticos en cubierta de invernaderos, bolsas, instalaciones de riego, macetas, etc. restos metálicos de estructuras de invernaderos, de instalaciones de riego, de máquinas agrícolas; además, siempre que se haga uso de motores existe la posibilidad de vertidos de aceites, combustibles y aguas, etc.

El afan de "controlar" y matar toda especie vegetal o animal que pudiera suponer algún tipo de peligro para la producción agrícola, ha producido auténticos esperpentos en épocas recientes, como las conocidas juntas de extinción que se creron en nuestro pais hace algunas décadas con el fin de eliminar por las vías más variadas a cualquier tipo de animal, incluídas las rapaces, que pudieran suponer algún problema para la obtención de cosechas o de la caza.

Si aquellas prácticas nos parecen hoy bárbaras, no lo son menos otras que aún se practican en nuestros días como son el empleo indiscriminado de cebos envenenados y cuyas consecuencias son al menos, similares en cuanto a capacidad de exterminio de una larga serie de animales que se ven implicados en la misma.

El envenenamiento, más que ningún otro factor, es la primera causa de mortalidad de las especies silvestres de nuestro país. Los expertos consideran que las cifras de un informe recientemente publicado sobre el nivel de intoxicación de nuestra fauna (3.668 casos de envenenamiento), son la punta del iceberg. y argumentan que los animales muertos recogidos no representan más del 10% del total.

En cuanto a las repercusiones sobre la salud humana y los envenamientos y otros desastres que se producen de forma involuntaria, o no, se puede citar también una larga lista:

La toxicidad de la leche materna era superior a la de vaca.

Los efectos de los productos tóxicos pueden ser de tipo:

La actividad agraria mal dirigida produce muchas consecuencias desagradables entre las que podriamos citar cuantiosos ejemplos como:

Aumento considerable de nitratos en los alimentos que pueden transformarse en nitritos venenosos (en presencia de una amina secundaria en un medio ácido como es el estómago humano).

El problema conocido como mal de las vacas locas, si bien, por fortuna en nuestro pais la ganadería de tipo extensivo suele alimentarse más de pastos que de piensos. Las ingentes cantidades de soja que España ha importado por sus acuerdos preferenciales con EEUU hace que los ganaderos españoles no hayan recurrido a las harinas de origen animal -principal vía de transmisión de la EEB- en la misma medida que paises europeos. Pero también las han empleado.

A veces los productos y la información obtenida de la práctica agraria, se utiliza con otros fines, de lo mas diverso. Es el caso del empleo de fusarium (un hongo patógeno bien conocido) mediante una variedad desarrollada en laboratorio para atacar a determinados cultivos. El empleo de seres vivos y además patógenos con fines particulares y de forma poco exigente en cuanto a que se asegure el nivel de protección de la naturaleza y de numerosas especies qus pueden ser huéspedes potenciales abre una vía de preocupación nueva.

Por otra parte ocurre que, a mayores niveles de agresión contra el Medio, se aunan esfuerzos de personas, grupos, asociaciones y comites de expertos que alzan sus voces contra la creciente imprudencia que supone el empleo del territorio y de sus recursos de forma irrespetuosa. También los recursos legales van siendo cada vaz mejores y más numerosos prana frenar las tropelías que con frecuencia nos hacen llegar los medios de comunicación. De esta forma, se van confirmando sentencias penales relacionadas con las agresiones al medio ambiente, con penas que llegan a la privación de libertad de los responsables. Estas sentencias ya están confirmadas por los Tribunales Superiores de Justicia y sientan jurisprudencia valiosa.